Que tan martirizado puedo estar por todo ese hecho, que tan miserable puedo ser esperando retornar a algunos recuerdos, nada me aleja mas, que ese deseo, sueño, impulso, pensamiento ya perenne cuan raíces de un viejo y duro árbol que se niega a dejar una tierra donde ya no esta plantado.
Cayendo cada hoja, cada rama una mas grande que la otra, y que la otra y que la otra y que mi, quien gustoso espera a cada una para pisar de tan secas y tan frágiles, sin vida, llenando un nada que me llena.